Nos levantamos sobre las nueve, una ducha rápida y a desayunar a la cafetería que durante ese fin de semana se había convertido en nuestro lugar para desayunar, y esa mañana no tome como el día anterior una tostada con aceite no, me tome unas porras jeje, tenían una pinta estupenda, y como el viaje era especial, pues me dije a la hoy me salgo de lo habitual, que permitirse un capricho de vez en cuando no está mal y estábamos disfrutando, y estaban muy buenas, que a gusto desayune.
Una vez salimos de la
cafetería, nos fuimos dirección a la Plaza de España para coger el metro que
nos llevara cerca del Museo Cerralbo, y así lo hicimos, pero tuvo su aventura,
es que un viaje con mi marido si no tenemos aventura no es viaje, jajaja.
Resulta que íbamos a coger la línea
2 que era la más cercana al museo, pero mi marido se acordó que la Línea 9 nos
dejaba mucho más cerca jeje, y ahora viene lo bueno, después de escaleras para
arriba y para abajo, llegamos a la línea 9 y cuál es nuestra sorpresa, que en
la parada siguiente, no me acuerdo exactamente cual, se terminaba el metro por
obras y nos tocó bajarnos e ir a coger un autobús que habían dispuesto para
llevarnos hasta la inmediaciones donde se encuentra el Museo Cerralbo, si como
le dije a mi marido no hubiera pensando tanto, no hubiéramos andando tanta
escalera para arriba y para abajo y hubiera llegado la mismo sitio, pero mi
marido es así jijee, una aventura más a sumar en nuestros viajes.
Llegamos al Museo Cerralbo y
como he mencionado en el post anterior, durante ese fin de semana era el día de
los Museos y era gratuito, y había una cola bastante importante a las puertas del Museo, total
que después del tute que nos habíamos pegado en el metro, desistimos y dimos un
paseo por los alrededores del Templo de Deboh, que nos resultó muy agradable y
las vistas son muy bonitas de Madrid (Paloma te echado mucho de menos para que
nos contaras curiosidades de la zona). Después del paseo, comimos cerca, en
japones que estaba muy bien, y yo le propuse a mi marido ir a ver el Palacio de
Liria, y dijo que si, es un Palacio pequeño y no se hace nada pesado, y ya solo
por la pinturas y Tapices que alberga el Palacio merece la pena, y los
jardines, son muy bonitos. La Familia Alba lo tiene muy bien cuidado, nos gustó
mucho.
Al salir, llamé a una prima que
tengo en Madrid para ver si estaba, cuál fue mi alegría que si estaba
en la capital, total que quedamos en las puertas del Hotel Riu, y nos
propusieron subir a la terraza del hotel ,que según él merecía mucho la pena, e
hicimos un poco de cola y a través del ascensor subimos a la terraza, que fue
impresionante, y además con la explicación de mi primo político ,que nos explicó
cómo era Madrid antes y ahora, y los cambios que se habían efectuado en la
capital, un lugar que no se me va a olvidar nunca y que no me esperaba, fue una
tarde muy muy especial. una gozada, se lo agradezco un montón a mis primos.
Pasamos una tarde muy agradable, y hacía mucho tiempo que no nos veíamos, con
ganas de repetir. Fuimos a tomarnos algo y ya desde las inmediaciones de Sol,
cogimos el metro dirección al hotel para a la mañana siguiente coger el tren
dirección a Alicante, muy contentos por nuestro fin de semana y con muchas
ganas de repetir, entre otras cosas, por ver si hay ocasión y podemos ver a
Paloma, repetir con Carolina y Goyo, y además visitar el Museo Cerralbo que nos
quedó pendiente, siempre nos quedará Madrid.
La mayoría de las fotos son del
Palacio de Liria.
TERESA
JUNIO 2026



















